Chiapas en 10 días, relato 4 de 10, San Cristóbal de las Casas

Día 4

Visita a los pueblos indígenas de San Juan Chamula y Zinacantán, último día en San Cristóbal de las Casas.

Nuestro viaje por Chiapas estuvo lleno de sorpresas, este es el relato 4 de los 10 días que estuvimos de vacaciones por éste estado.

Restaurante Casa Lum, San Cristóbal de las Casas

Restaurante Casa Lum, San Cristóbal de las Casas

Iniciamos el día desayunando nuevamente en el restaurante de Casa Lum, al igual que el día anterior, el servicio y la comida fueron excelentes. Lo recomiendo ampliamente, si viajas a San Cristóbal no puedes perderte un buen desayuno en este hermoso hotel. Aunque no te hospedes en él vale la pena visitarlo y disfrutar de su comida y decoración. El personal es muy amable y seguro podrás hacer un recorrido a través del hotel para conocerlo; observarás el buen gusto y detalles en cada rincón. También verás un pequeño huerto orgánico en su interior donde cultivan hortalizas que son utilizadas por el chef del restaurante para la preparación de algunos platillos de la carta.

Después de desayunar iríamos a conocer los pueblos indígenas de San Juan Chamula y Zinacantán. Este recorrido había sido recomendado por nuestros amigos así que estábamos ansiosos por conocer estos dos lugares. Tomamos el automóvil y nos dirigimos hacia San Juan Chamula, es una distancia corta, aproximadamente 10 kilómetros por lo que en cuestión de media hora estábamos entrando al pueblo.
Dejamos el automóvil estacionado unas cuadras antes de la plaza principal; varios niños locales se nos acercaron y se ofrecieron a cuidar el carro, a lo que accedimos. Muy pronto estábamos en medio de la plaza, ahí había un mundo de gente vendiendo diversas cosas: frutas, verduras, maíz, frijol, lana, artesanías, textiles, etc.

Dimos una caminata a través de esta especie de mercado y me llamó la atención ver que la mayoría de las mujeres visten la ropa típica del lugar: una falda larga de lana color negro, faja y blusas de colores brillantes con algunos bordados.

Mientras caminábamos muchas niñas se nos acercaron y nos ofrecían pulseras, collares, chales y otro tipo de artesanías.

Definitivamente el atractivo principal de esta población es la iglesia de San Juan, la cual se encuentra a un lado de la plaza principal.

Nuestros amigos ya nos habían advertido que visitar San Juan Chamula era una experiencia única y lo confirmamos desde el momento en que entramos al pueblo; te invade una “rara” sensación que, al menos nosotros, nunca habíamos sentido en otro lugar de la república.

Nos explicaba un guía a las afueras de la iglesia que los chamulas son parte de la etnia tzotzil, de la familia maya. Son muy celosos de sus tradiciones, siempre han vivido a su manera y se rigen por los usos y costumbres.

Iglesia San Juan Chamula, San Cristobal de las Casas

Iglesia San Juan Chamula, San Cristóbal de las Casas

Sabiendo esto era normal sentirnos un poco intimidados, sin embargo, si sigues las recomendaciones y respetas sus tradiciones y rituales puedes tener una visita tranquila y muy constructiva que, sin duda, recordarás por mucho tiempo.

Está totalmente prohibido tomar fotografías o videos dentro de la iglesia de San Juan, los visitantes deben pagar una cuota de $20 pesos por persona para poder ingresar al templo.
Así que una vez cubierta nuestra cuota entramos a la iglesia acompañados del guía local; trataré de describir la atmósfera que rodea este lugar pero estoy segura que ninguna descripción será suficiente para transmitir lo que ahí se vive y se siente.

Desde que entras el olor a incienso inunda el ambiente, a diferencia de las demás iglesias aquí no hay bancas donde sentarse, los creyentes rezan arrodillados y en voz alta, lo hacen frente a imágenes de santos, los cuales tienen colgados cintas de colores y espejos; el piso está cubierto de hojas de pino que los locales llaman “juncia”; se puede apreciar numerosas velas, ya sea en el piso, en el altar o junto a los santos, de hecho, el templo es más bien obscuro y las luces de estas velas ayudan a alumbrar el interior lo que le da un toque aún más místico.

Es increíble escuchar los rezos, es también común ver a los creyentes tomar refresco o una bebida alcohólica local llamada posh mientras rezan.
Sin duda lo que aquí se ve y se vive es la máxima expresión del sincretismo religioso; te deja sin palabras. Nosotros salimos completamente asombrados, nunca habíamos presenciado algo parecido, San Juan Chamula es un pueblo que se niega a perder sus tradiciones.

Salimos de Chamula y entonces nos dirigimos hacia Zinacantán, la distancia entre ambos pueblos es muy corta, en cuestión de 15 minutos estábamos estacionándonos en la plaza principal de este poblado.
Aquí las cosas son un tanto diferentes que en San Juan Chamula; se ve menos gente caminando en las calles y la plaza principal estaba prácticamente vacía.
Zinacantán quiere decir “lugar de murciélagos” y también es habitado por indígenas de la etnia tzotzil pero a diferencia de los chamulas son mucho más amistosos, la mayoría de ellos se dedican a la elaboración de textiles y a la floricultura.

A un lado de la plaza principal se encuentra la iglesia de San Lorenzo, el santo patrono del pueblo. En esta iglesia también está prohibido tomar fotografías, aunque en realidad es bastante más parecida a los templos que conocemos.

Después de visitar la iglesia, caminamos por las calles aledañas; encontramos muchos puestos donde se vendían textiles hechos a mano por mujeres artesanas. Aquí puedes encontrar manteles, caminos de mesa, mantelitos individuales, bolsas de mano, blusas bordadas, fundas para cojines, etc.

Iglesia Zinacantan, Chiapas

Iglesia Zinacantan, San Cristóbal de las Casas

Estábamos precisamente en uno de estos puestos cuando la señora que nos atendía nos invitó a pasar a su casa. Pudimos observar el taller, en él se encontraban varias mujeres creando nuevas piezas, usando el telar de cintura. El resultado son textiles llenos de color, realmente bonitos que merecen ser apreciados.
Después de ver el taller nos pasaron a la cocina, ahí estaba otra mujer preparando tortillas a mano en un gran comal, me llamó la atención ver que utilizan leña para cocinar.
Por supuesto que las tortillas estaban deliciosas, también nos ofrecieron frijoles, queso y pepita de calabaza para acompañar nuestras tortillas recién hechas a mano. ¡Qué delicia!

El propósito de estas mujeres indígenas al darnos este pequeño recorrido es que los visitantes vean de cerca el proceso de elaboración de los textiles, lo cual muchas veces termina en una buena venta de su mercancía además de recibir propinas por la comida que ofrecen.
Creo que para nosotros fue una buena experiencia entrar a una casa tradicional de este pequeño pueblo y ver la manera cómo viven y se ganan la vida.

Regresamos a San Cristóbal de las Casas pasadas las 3 de la tarde. Decidimos pasar el resto del día caminando y disfrutando de sus calles con hermosos edificios coloniales alrededor; queríamos llenarnos de esta bella ciudad con gente buena y amable que habían hecho que pasáramos dos días increíbles.

Visitar San Cristóbal ha sido una de nuestras mejores experiencias de viaje y que sin duda, guardaremos en la memoria como uno de nuestros lugares favoritos.

 

Autor: Regina Cantú

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